Los que tenemos más de cuarenta años recordamos lo que pasó en 1982, nuestros jóvenes fueron a luchar por Las Malvinas y no todos volvieron. Muchos quedaron en el territorio de las islas y otros en la profundidad del inmenso océano.
Seguramente Dios no justifique ninguna de las guerras que los hombres iniciamos, pero cuestionarla sería ofender a nuestros jóvenes heroicos, ellos dieron su vida por esas diademas y deben ser recordados como lo que son héroes y con mayúscula.
Cada 2 de abril recuerdo los momentos vivídos en 1982, pero mi corazón se retuerce con más fuerza el 2 de mayo, ese día, en un ataque vil, se produjo el hundimiento del ARAS General Belgrano y arrastró con él a nuestro jóvenes. Dejó familias destrozadas, pero el mayor daño lo producen los que critican esa guerra desde una cómoda silla y solamente hablando, nunca realizando nada productivo para el país.
Toda esa inmensa tristeza dejó algo, nos podíamos escuchar música de origen inglés y nuestros músicos tenían en ese momento la oportunidad de sonar en todas las radios.
Un reconocimiento a René Müller y Oscar Colombo, caídos en la guerra de Malvinas y a sus familiares.











