Carta abierta – Malvinas

Tiempo atrás leí esta CARTA ABIERTA y la guardé, creo que este es el mejor momento para publicarla y compartirla:

Ha fallecido el Dr. Omar Segado. No lo pudieron matar los ingleses, lo hizo su corazón. Cargado de quien sabe cuantas cosas, dejo de latir. Cansado tal vez del olvido, la desvalorización, y la desidia en reconocer su magnánimo esfuerzo en aquella gloriosa gesta.

Despido a un hombre héroe de Malvinas y a un querido familiar. Nunca fue un chico de la guerra, porque según me contó el mismo, en la guerra solo conoció a hombres que fueron a ofrecer lo más preciado, su vida, para defender los intereses de toda una Nación.

La “Civilización”, según el concepto de Sarmiento (ese conglomerado de intereses y admiradores de la Europa “culta”), que había a poyado hasta el mismo 2 de abril al General Galtieri,  entendió rápidamente que esa guerra había que perderla, no podíamos pelear con sus socios y aliados.

Por otro lado la “barbarie”, (esa contrapartida plebeya que despreció el mismo Sarmiento), llenó la plaza de Mayo para apoyar como propia esa patriada que iniciaron militares insomnes; ellos querían ganar la guerra. Latinoamérica en su conjunto –salvo lamentables excepciones- así lo entendió.

La derrota permitió que la “civilización” realizara su cometido y  así comenzó la oprobiosa tarea de desmalvinización. Vimos así menospreciada la gesta, minimizado el esfuerzo de los que lucharon y murieron en Malvinas, y por sobre todas las cosas, escuchamos mentir sobre lo actuado en el campo de batalla.

Hoy, para honrar el recuerdo de mi querido familiar malvinero, quiero –como él lo hizo en vida- reconocer a todos: oficiales, suboficiales y soldados que fueron a Malvinas, agradecerles su heroísmo y pedirles disculpas porque aunque lo intentamos desde el continente, no pudimos hacer que en las escuelas, los medios de comunicación, la universidad, el común de la gente entienda el significado de su sacrificio.

En su nombre, y como él lo hizo, quiero rescatar la otra historia, esa que cuenta que un glorioso 2 de abril, ellos en el frente de batalla y todo un pueblo en la plaza de mayo, entendieron y abrazaron la causa latinoamericana que en los albores de nuestra Nación habían pregonado San Martín y Bolívar, y supieron defender con su sangre los granaderos a caballos, los gauchos de Guemes, o los paisanos de  Echagüe y Mansilla en la Vuelta de Obligado.

Querido Omar: quiero que sepas que más allá de los jirones de vida que dejaste en Malvinas, tu prédica en favor de la gesta permanecerá en pie. Se que con el tiempo, la historia vendrá a restañar esas heridas y seguramente nuestra juventud tendrá un espejo de abnegación y heroísmo en el cual mirarse.
Que pese a la decadencia y chabacanería  que por momentos parece enseñorearse en la vida de los argentinos de la mano de tilingos instalados en la cotidianeidad, ejemplos como el tuyo y tus compañeros de Malvinas, pervivirán en la memoria profunda de nuestro pueblo.
“Sean eternos los laureles que supiste y supieron conseguir, coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir”.

Ing Agustin Segado.
agustinsegado@live.com.ar

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Published in: on febrero 28, 2010 at 5:51 pm  Dejar un comentario  

Federico Weibel: Un constructor

Hace un año atrás falleció mi tío Pirucho, Ortilio Schnell, el vivía en Buenos Aires y desde allá recopilaba información sobre su ciudad natal, sus familiares. A continuación les transcribo lo que las Sra. Isabel Heer de Beauge escribiera sobre su bisabuelo Federico Weibel, el constructor

Varios edificios de la ciudad se destacan aún en nuestros días en razón de su estilo arquitectónico, diferente de las viviendas comunes de tipología habitacional.  Sabemos que algunos de ellos fueron erigidos por un vecino suizo llamado: Federico Weibel.

Nacido en Rapperfwjl Cantón de Berna, el 10 de diciembre de 1857, llegó a Esperanza en la plenitud de sus años mozos. Conocidas las posibilidades de aplicar sus conocimientos y su experiencia personal en el arte de la construcción, tornó a su patria para cumplir con su palabra dada a Mani Elisa Jaussi, oriunda de Zurich (Suiza) con quien contrajo matrimonio.

De vuelta a América, y radicado definitivamente en Esperanza, Don Federico Weibel iba levantando casas, ya en la ciudad, ya en la zona rural, mientras llegaban sus hijos hasta sumar ocho. Casas modestas algunas suntuosas otras, según los fines y los pesos bolivianos con que cada propietario podía pagar sus pretensiones.

Entre ellas podemos citar las que dan frente a la plaza San Martín: la casa que le encomendara el Dr. Alonso Criado, que luce su sobria y esbelta arquitectura de comienzos de siglo XX, época de su erección. La sede del Centro Social, sobre calle Sarmiento  la mandó construir su primer propietario Faustino Henry, hombre de fortuna y posición descollante en la primera década del siglo (Cónsul Argentino en Munich, Alemania) y de destacada acción política.

Obra de Weibel fue la primera casa de la familia Henry, erigida entre 25 de mayo y Sarmiento, utilizada en 1885 (según lo determina Felipe Paillet en el plano de la ciudad trazado por él) por la Jefatura de Policía de Esperanza que carecía de local propio. Su primitivo estilo aún subsiste y se destacan los detalles del estilo renacentista en las pilastras con capiteles compuestos, las cartelas con motivos vegetales y la balaustrada que corona el edificio.

La casa que fuera de J. Bertotti contigua al Centro Social, sede de Obras Sanitarias de la Nación en los últimos años. Convertida recientemente en casa de negocios, sólo queda de ella el nombre de su constructor y la imagen de su original fachada bellamente ornamentada, como la de los artísticos balcones volados que coronaban la casa.

Otro edificio de grandes proporciones, para el tiempo de la colonia, ha sido el Chalet Suizo, en realidad la Casa Social de la Sociedad Suiza “Guillermo Tell” Tan atrayente por su estilo netamente vernáculo, como las viviendas europeas y que contó desde su comienzo con el salón con escenario para funciones teatrales. Agregó a su lista de grandes construcciones el salón de Actos del Colegio San José con las características de Salón de teatro.

Una casa con gran salón de ventas, también de su autoría fue la perteneciente a Don Carlos Muller (actual Bazar Asturias) en San Martín y Castelli. Fue una de las mas afamadas en lo que respecta a Bazar, juguetería y Librería. Su extendida fachada, de una sola planta, era de ladrillos sin revoque. “


Más información:

Censo de 1887

Federico Weibel

Federico Weibel

Published in: on febrero 11, 2010 at 9:23 pm  Dejar un comentario  
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