Personajes en el recuerdo. Década del 60

Les comparto un aporte que me hizo llegar hace mucho tiempo atrás Roque Filosa. Promoción 1961 del Colegio San José

Voz de caño

Lo conocíamos de vista y creíamos que su apellido era “Hill” o algo similar. Vivía en una dependencia anexa a la huerta del colegio que limitaba con el sembradío de repollos. Era corpulento de baja estatura, ceño adusto y de pocas palabras. Su cabellera entre cana disimulaba su indescifrable edad. Un fuerte olor a tabaco impregnaba toda su ropa, era un empedernido fumador. Era un sastre reconocido. Se decía que espantaba las polillas con el humo de los cigarrillos.

El Padre José Robrecht era admirado por ser un músico notable y un eximio profesor. Los teoremas geométricos los deducía con lógicos razonamientos y los desarrollaba en el negro pizarrón con letra caligráfica. Los domingos engalanaba la tarde con armoniosas melodías que ejecutaba en el órgano de la capilla. Dos veces por semana, después de la cena, dirigía los ensayos del grupo coral. Para él, “Hill” era imprescindible por el tono grave de su voz y  su buen oído musical. Pero, nosotros a penas si lo tolerábamos, por celos tal vez o por envidia lo apodábamos “voz de caño.”

Ausente con aviso

Una hora menos de clase, en esa interminable mañana de lunes, fue un alivio. La ausencia afectaba al profesor de psicología, nada menos que el Rector. ¿Estaría atareado por demás?  Vaya si lo estaba ese 10 de abril de 1961. Ese día, una tenue llovizna  otoñal acompañaba a quienes presenciaron un hecho histórico. El Padre Luis Kreder secundado por Adelmo Romano, su mano derecha, inauguraba la facultad de Agronomía y Veterinaria en el predio del colegio.

“Kreder,”  así a secas como lo llamábamos, ilustraba su didáctica con la experiencia vivida como misionero en las islas Filipinas.  En clase, cuando se daba la oportunidad, lo desviábamos del tema movidos por una pícara curiosidad. Supo explicarnos el por qué era necesaria esa facultad y cómo se encaró el proyecto con el apoyo de la congregación del Verbo Divino. Su propuesta, argumentos y decisiones nos fascinaban. Era un visionario consciente de la realidad. Ese día “él de la inauguración” no nos tomó lección porque estaba ausente con aviso.

Una jugarreta

 Bajo su cuidado estaba el aula museo y transitaba por las galerías con pasitos cortos. Su frágil figura, entrada en años, denotaba pulcritud reflejada en su guardapolvo. Estaba jubilado y vivía en el colegio, se lo conocía como el maestro Baineker. De él se decía que era oriundo de Alemania y de joven se había afincado en Esperanza.

 Un fin de semana protagonizó una situación tragicómica. Al regreso de un encuentro con una familia amiga, siendo de noche, no dio con su domicilio y pretendió entrar por la portería del convento Cristo Rey. Su alborotada insistencia desconcertó a las monjas, a quienes pedía que le abrieran la puerta. Cuando constataron que el inesperado visitante no se podía mantener en pie, dieron aviso a la guardia del Hospital aledaño. La enfermera de turno respondió fastidiada que el personaje en cuestión antes había estado con ellos, creyendo estar en el colegio San José. Apaciguado los ánimos lo encaminaron casi en andas hasta su vivienda y lo recostaron  en el lecho de su cuarto. Con el tiempo,  ese suceso fue cubierto por el manto del olvido. Aquellos que se enteraron fueron indulgentes con él, a quien unas copas de más le hicieron una jugarreta.

Las carcajadas de Don Márquez

De lunes a viernes, desde la cámara frigorífica hasta la cocina, don Márquez cruzaba por el patio empujando un ruidoso carretón  con carne trozada. Personaje sencillo que vestía la típica bombacha criolla y calzaba bigotudas alpargatas, de hablar pausado y  de mirada astuta. Cuando algún curso iba de excursión a “la quinta” era el encargado de llevar los enseres y provisiones.

 En uno de esos paseos, quien hoy lo recuerda se las ingenió para acompañarlo en el carro y así evitar la obligada caminata. Circunstancia en la cual la ignorancia pueblerina marcó un hecho risueño. El andar de los caballos  alteraba el primaveral entorno y espantaba alguna que otra perdiz. Unos teros asustados iban y venían en vuelo rasante. Don Márquez, al ver dibujado el temor en el rostro de su ocasional ayudante, dijo:

¡Eh!  ¿Estás julepeado?

Un poco   ¿No hay modo de espantar a esos pajarracos?

– ¿Los teros?

– ¡Sí!

– Con sal.

¿Cómo?

Con sal. Ahí está. Échales sin miedo.

El desesperado acompañante ubicó el paquete de sal gruesa y la esparció a derecha e izquierda. ¿Para qué…? Aún hoy resuenan en sus oídos las carcajadas de don Márquez.

Agua en la boca

 La Hermana Bonegarda era la  encargada de la cocina y de su personal. Cuando se podía repetir las porciones de comida, trataba de complacer salomónicamente. Al terminar las  raciones, se disculpaba diciendo: ¡Nicht! ¡Nicht! Ella hablaba español pero no muy fluido. A modo de consuelo brindaba su sonrisa germana que resaltaba el hoyuelo de su abultado mentón. Entonces, la resignación hacia conscientes a los jóvenes que estaban en crecimiento pero con buen apetito.

El actual salón de actos, engalanado para las veladas teatrales, pasaba a ser cotidianamente el recinto comedor de quienes vivían en el seminario. En ambiente aparte estaba el que correspondía a “los pupilos.”

 El reiterado menú de los domingos y días festivos  era deseado por sabroso. La imaginación volaba en pos de las milanesas crocantes rodeadas por un blanco puré. Al mediodía, cuando el aroma a chucrut inundaba el ambiente, por reflejo condicionado, se hacía agua en la boca.

Published in: on enero 2, 2017 at 5:14 pm  Dejar un comentario  

Tres héroes de Malvinas: no se sienten reconocidos y objetan la estrategia

Tres héroes de la guerra de Malvinas analizaron con Luis Beresovsky durante la emisión del programa “Noche y Día” aquella contienda a 28 años de su inicio.

Participaron de la charla radial los comodoros retirados Luis Puga, Antonio Zelaya y Pablo Carballo. Los dos últimos fueron reconocidos por su valor en combate.

Beresovsky les consultó si consideran que los argentinos les han dado el reconocimiento que merecían y esperaban.

Al respecto, Puga opinó: “Con todas las letras digo que no. No por nosotros mismos sino por la Patria. La Patria necesita hombres profesionales que cumplan su vocación cuando los llaman y hay que respetarlos durante toda la vida. Desde ese aspecto creo que no”.

Carballo, a su turno, respondió: “Creo que hay dos tipos de personas, los argentinos y los que viven acá. De los argentinos me cansé de recibir cosas buenas. Hasta diez mil mail. Hablar con los jóvenes es un placer. Del otro lado están los que viven acá, que lo único que les interesa es sacar plata, robar, no les preocupa su propia historia. Hay que entender lo que es dar la vida. Lo que es ir en un avión y que te tiran de todo lados y seguís por que amás la patria y a las argentinos”.

En tanto, Zelaya, consideró: “El mal que se hizo fue porque la guerra se dio junto con la caída del gobierno militar y se trató de pegarla como una continuación de esa política. Como si los que participaron en la guerra fueran parte de una acción más de la junta. En los últimos años se ha empezado a separar. Como que la batalla fue realmente para recuperar las islas para la Patria. La batalla fue ordenada por un gobierno militar pero la acción en sí debe dejarse del lado del acontecimiento político”.

Se les preguntó si el despliegue de tropas en Malvinas fue una buena decisión del gobierno militar y si Leopoldo Galtieri no buscó de ese modo mantenerse en el poder.

Puga manifestó que “no fue una buena decisión por el momento en que se tomó. Uno no elige las guerras porque cuando dos no quieren no hay guerras. No era obviamente un gobierno democrático y lo pagamos todos. Alfonsín fue uno de los argentinos que reconoció desde el primer momento lo que era Malvinas y separó una cosa de la otra”.

Para Carballo, “sí fue una buena decisión. Porque si uno tiene 150 años un territorio en manos extranjeras y no hace nada, no lo merece”.

Asimismo, Zelaya, opinó: “En cuanto a la actuación de la Jefatura, el primer error fue no seguir el plan que estaba hecho. Sea bueno o malo. Cuando la cosa cambia, evidentemente hay que ir improvisando y no te puede llevar a ningún triunfo. Los cambios de fecha y de plan fueron lo que contribuyeron a los resultados que llegamos”.

La larga entrevista permitió que cada uno contara su particular experiencia de vida durante la contienda bélica, que los marcó profundamente. Y para que pusieran en contexto aquella guerra, una bisagra para la historia argentina.

Fuente: Cadena3 (fotos y audio completo)

Carta abierta – Malvinas

Tiempo atrás leí esta CARTA ABIERTA y la guardé, creo que este es el mejor momento para publicarla y compartirla:

Ha fallecido el Dr. Omar Segado. No lo pudieron matar los ingleses, lo hizo su corazón. Cargado de quien sabe cuantas cosas, dejo de latir. Cansado tal vez del olvido, la desvalorización, y la desidia en reconocer su magnánimo esfuerzo en aquella gloriosa gesta.

Despido a un hombre héroe de Malvinas y a un querido familiar. Nunca fue un chico de la guerra, porque según me contó el mismo, en la guerra solo conoció a hombres que fueron a ofrecer lo más preciado, su vida, para defender los intereses de toda una Nación.

La “Civilización”, según el concepto de Sarmiento (ese conglomerado de intereses y admiradores de la Europa “culta”), que había a poyado hasta el mismo 2 de abril al General Galtieri,  entendió rápidamente que esa guerra había que perderla, no podíamos pelear con sus socios y aliados.

Por otro lado la “barbarie”, (esa contrapartida plebeya que despreció el mismo Sarmiento), llenó la plaza de Mayo para apoyar como propia esa patriada que iniciaron militares insomnes; ellos querían ganar la guerra. Latinoamérica en su conjunto –salvo lamentables excepciones- así lo entendió.

La derrota permitió que la “civilización” realizara su cometido y  así comenzó la oprobiosa tarea de desmalvinización. Vimos así menospreciada la gesta, minimizado el esfuerzo de los que lucharon y murieron en Malvinas, y por sobre todas las cosas, escuchamos mentir sobre lo actuado en el campo de batalla.

Hoy, para honrar el recuerdo de mi querido familiar malvinero, quiero –como él lo hizo en vida- reconocer a todos: oficiales, suboficiales y soldados que fueron a Malvinas, agradecerles su heroísmo y pedirles disculpas porque aunque lo intentamos desde el continente, no pudimos hacer que en las escuelas, los medios de comunicación, la universidad, el común de la gente entienda el significado de su sacrificio.

En su nombre, y como él lo hizo, quiero rescatar la otra historia, esa que cuenta que un glorioso 2 de abril, ellos en el frente de batalla y todo un pueblo en la plaza de mayo, entendieron y abrazaron la causa latinoamericana que en los albores de nuestra Nación habían pregonado San Martín y Bolívar, y supieron defender con su sangre los granaderos a caballos, los gauchos de Guemes, o los paisanos de  Echagüe y Mansilla en la Vuelta de Obligado.

Querido Omar: quiero que sepas que más allá de los jirones de vida que dejaste en Malvinas, tu prédica en favor de la gesta permanecerá en pie. Se que con el tiempo, la historia vendrá a restañar esas heridas y seguramente nuestra juventud tendrá un espejo de abnegación y heroísmo en el cual mirarse.
Que pese a la decadencia y chabacanería  que por momentos parece enseñorearse en la vida de los argentinos de la mano de tilingos instalados en la cotidianeidad, ejemplos como el tuyo y tus compañeros de Malvinas, pervivirán en la memoria profunda de nuestro pueblo.
“Sean eternos los laureles que supiste y supieron conseguir, coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir”.

Ing Agustin Segado.
agustinsegado@live.com.ar

Published in: on febrero 28, 2010 at 5:51 pm  Dejar un comentario  

Malvinas Argentinas

malvinas3

¡GRACIAS A LOS HÉROES DE MALVINAS!

No tengo palabras para expresar lo que fue la gesta de Malvinas, a continuación les dejo algunas direcciones de Internet para leer:

Malvinas un sentimiento

Conflicto Malvinas

Malvinas On Line

El Malvinense

Malvinas Argentinas

Historias del País – Malvinas

Published in: on abril 2, 2009 at 9:56 pm  Dejar un comentario